En los últimos años, el pistacho se ha convertido en uno de los cultivos más prometedores de la agricultura española. Su buena adaptación a climas secos y su creciente demanda internacional han impulsado su expansión. Sin embargo, alcanzar altos niveles de productividad no es sencillo: el pistachero es un cultivo lento, sensible al estrés y con una marcada tendencia a producir frutos cerrados, un factor que reduce notablemente su valor comercial.
En este contexto, los bioestimulantes naturales han ido ganando protagonismo como herramientas capaces de mejorar la fisiología del cultivo y ayudar a la planta a expresar su potencial productivo. Kelpak®, un extracto de Ecklonia maxima rico en compuestos bioactivos, es uno de los productos que más interés ha despertado en los últimos años, posicionándose como un bioestimulante clave en el manejo de este cultivo.
Metodología del estudio
Con el objetivo de corroborar la eficacia de Kelpak® en condiciones reales de campo, se llevó a cabo en 2025 un ensayo en La Puebla de Montalbán (Toledo, 2025). Los resultados nos ofrecen datos claros del papel que puede llegar a desempeñar este bioestimulante en la mejora del rendimiento y la calidad del fruto.
El estudio se desarrolló en una plantación de pistacho, variedad Lost Hill injertada sobre Cornicabra, establecida en 2019 con una densidad de 370 plantas por hectárea. Se seleccionaron 20 árboles por tratamiento y se aplicó un diseño experimental riguroso, analizando los datos mediante la prueba estadística de Tukey’s HSD (P≤0,05).
Se compararon tres estrategias: un control sin aplicación, un programa de dos aplicaciones de Kelpak® a 3,7 L/ha, realizadas en floración (20% de flor abierta (22 de abril) y 80% de flor abierta (29 de abril)), y una única aplicación de 7,5 L/ha.
El volumen de caldo fue de 500 L/ha y la cosecha se realizó el 16 de septiembre de 2025. Además de la producción, se evaluaron parámetros de calidad como el porcentaje de frutos abiertos y cerrados, el peso medio del fruto y el calibre.